lunes, 2 de julio de 2012

Ⓐ Anarquista Juan Antonio Espinosa Rodríguez de CNT AIT y Juventudes Libertarias FIJL Ⓐ

 Juan Antonio Espinosa Rodríguez, nacido en La Oliva en 1908, fue muy conocido por la calidad de sus dulces que hicieron la delicias de varias generaciones de majoreros. Además fue gran conocedor de la cultura tradicional de la Isla participando activamente en la vida social de Puerto Cabras, donde llegó a fomentar la creación de agrupaciones folklóricas y equipos de lucha canaria. Menos conocidas fueron sus inquietudes políticas. Hombre muy comprometido social y políticamente fue acérrimo defensor de la ideología anarquista, militando en la CNT AIT y en sus Juventudes Libertarias FIJL .Cuando se produjo el alzamiento franquista, se opuso activamente y acusado de distribuir octavillas contra los golpistas, fue condenado a 20 años de prisión. En este video recogemos algunos de sus recuerdos sobre la represión franquista suscitada tras el golpe de estado del 18 de Julio de 1936.

ANTONIO ESPINOSA RODRIGUEZ (1907-1994)

 


Nacido en La Oliva (Fuerteventura) el 24 de febrero de 1907, militó en las Juventudes Libertarias y era sindicalista de la CNT en el momento de su detención en 1937, en Santa Cruz de Tenerife, siendo deportado junto a otros 29 prisioneros a Villacisneros.

En África fue compañero de fatigas de personajes como el poeta Pedro García Cabrera, el sindicalista y político Lucio Illada Quintero y de otros republicanos y disidentes de la sublevación militar de julio de 1936.

Desde el Sahara pasó a la prisión flotante de Tenerife, poco antes de producirse el secuestro del vapor correo “Viera y Clavijo” en Villacisneros, a cuyo bordo se fugaron los desterrados que allá quedaron, junto a buena parte de la guarnición militar que los custodiaba y parte de la tripulación del buque con el que se dirigieron hacia Dakar, Senegal.

Estando en Tenerife, “Antoñito” fue liberado en 1943.

Calado con su boina negra, con su guayabera y sus gafas de gruesos cristales, este hombre de pensamiento progresista fue uno de los cicerone de los deportados que el régimen franquista confinó en Fuerteventura tras el llamado Contubernio de Munich. Él, el matrimonio de don Manuel González “el farmacéutico” y doña Hortensia Pérez, el médico José María Peña y Matías González García, entre otros, acogieron en 1962-63 a Fernando Álvarez de Miranda, a Jaime Miralles, a Jesús Barros de Lis y a Joaquín Satrústegui.

Pero quizás por lo que más se recordará a Antonio Espinosa en nuestro pueblo es por sus dulces horneados con leña: suspiros, lenguas de obispo y montañitas cuyo aroma nos atrajo e hizo las delicias de muchos paladares; unos sabores que aún buscamos en la labor de sus alumnas de la Universidad Popular de Puerto del Rosario, donde fue profesor emérito con 84 años de edad.

Llegó a la isla majorera en 1944, para montar, en 1955, su propio kiosco bazar ubicado en la avenida de Ruperto González Negrín, entre el muelle Chico y el muelle grande de Puerto del Rosario; allí vendió su producción repostera hasta principios de la década de 1970, en que se trasladó a su local de la calle República de Argentina.

El Ayuntamiento de Puerto del Rosario quiso perpetuar su memoria en 1995, dando el nombre de Antonio Espinosa a una calle de Barrio de Fabelo, pero todos le recordaremos como “Antoñito, el dulcero”.

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