domingo, 12 de abril de 2015

La “libre elección” en el parlamentarismo


El pasado 22 de marzo se celebraron unas nuevas elecciones al parlamento andaluz, resultando en una victoria del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que revalida de esta forma su permanencia en el gobierno autonómico.

Las cifras de participación en las elecciones se situaron en torno a un 64% de la población censada, lo que supone que votaron aproximadamente 4 millones de andaluces. En la actualidad, Andalucía cuenta con una población de 8.400.000 personas.

Estos son los números gruesos de las pasadas elecciones, que ayudan a entender el tipo de representatividad que dicen tener los partidos políticos en esta sociedad. Ni siquiera vamos a entrar a valorar los votos obtenidos por cada uno de estos partidos, pero con esos números esclareceríamos más aún su representatividad real.

La nula representatividad, y por lo tanto legitimidad, que resulta de ese marco electoral no va a ocupar nuestras líneas; muchos otros ya se ocuparon de ello con una pluma, sin duda, mejor que la nuestra. En cambio, desde nuestra posición de trabajadores y trabajadoras, siendo nosotros las personas que sufrimos las decisiones de los gobernantes, sí queremos llamar la atención sobre el escenario corrupto que prepara el poder para desarrollar unas elecciones (y la irrupción de partidos como Podemos o Ciudadanos no es sino una muestra de ello)

El libre voto supone que cada cual puede elegir al partido político que desea para dirigir su vida y delegar en él sus decisiones. Sobre un abanico de propuestas liberales, socialdemócratas, fascistas o eurocomunistas, cada uno se supone libre de seleccionar la que mejor considere para confiar su vida.

 La “libre elección” en el parlamentarismo,  Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la irrupción de partidos como Podemos o Ciudadanos no es sino una muestra de ello, PP o el PSOE

La realidad sobre esa supuesta “libertad” es que no todas las opciones disponen de la misma visibilidad y, además, cada mensaje que transmiten pasa de antemano por el filtro de los medios de comunicación (y no vamos a detallar aquí en manos de quién están esos medios). El acontecimiento electoral es por tanto moldeado por el poder, creando así la telepolítica, como ya se bautizó hace años, o la política del trending topic. Partidos que suben en votos, situados por los poderosos en las portadas de la prensa, las aperturas de los telediarios o los corrillos de opinión. Partidos que bajan en votos, sin visibilidad pública, porque ya no sirven a sus intereses tan acertadamente como lo hacen otros nuevos. Y en esas se va creando el caldo de cultivo para la libertad de voto.

Aunque el marketing es esencial para una buena posición en la parrilla de salida, como bien lo saben partidos políticos como Ciudadanos o Podemos, es imposible que el mensaje cale sin la ayuda y la permisividad de los poderosos y sus medios de comunicación. Nos contestarán que las redes sociales han sido su herramienta primordial para trasladar el mensaje, y cierta parte de razón tienen, pero estas sólo son capaces de generar una inclinación hacia uno u otro sentido de forma bastante relativa y en un grupo bastante concreto de la sociedad. Muestra de la relativa importancia para generar opinión que tienen las redes sociales es que los grandes partidos, como el PP o el PSOE, han perdido hace mucho el espacio en internet y en las redes sociales y, aún así, siguen ganando las elecciones. En cambio, el espacio que los principales partidos tienen ganado desde hace mucho, sin ahondar ahora en la manera en la que se han apoderado de él, es el de los medios de comunicación.

Asi que, la irrupción de los nuevos partidos a los que hemos referido con anterioridad (socialdemócrata el uno y ultraliberal el otro) ha sido, simple y llanamente, gracias a los intereses del poder. No hay otra fórmula posible si participas en su circo.

El proceso electoral, en definitiva, termina siendo similar al del consumo: resulta en una elección que no es libre, sino fruto de un marco en el que ciertos partidos y ciertas opiniones son manejadas para que obtengan ventaja sobre otros.

votehere,  La “libre elección” en el parlamentarismo,  Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la irrupción de partidos como Podemos o Ciudadanos no es sino una muestra de ello, PP o el PSOE

Otro cristalino ejemplo de este marco corrupto es nuestra propia voz: la de los que somos contrarios a las elecciones y al parlamentarismo. Nuestro mensaje, radical, de transformación de la sociedad, de justicia, asamblearismo e igualdad, no tiene cabida ni en sus cabeceras ni en sus radiodifusores y, si alguna vez lo tiene, es siempre para ubicarlo en torno a parámetros como la violencia o la incorrección. No queremos participar de esa ciénaga llena de editoriales manipuladas con intereses empresariales, o redacciones “paralelas” de enchufados y enchufadas creadas para servir a tal o cual político, pero sirva el bloqueo de nuestras ideas como muestra de que los mensajes que no interesan al poder simplemente se ocultan.

Para abonar el terreno de una opinión controlada, hemos citado únicamente las tendencias que se generan por televisión, prensa o radio, pero nos quedan en el tintero otras igualmente importantes como las campañas publicitarias en las calles, el metro o nuestros propios buzones, cuyo dinero procede en su mayoría de subvenciones públicas o de donantes privados (empresas, grupos de presión, etc.)

Es este control de las masas, al que ya hemos dedicado varias charlas en nuestro sindicato, el que inhabilita las elecciones democráticas como escenarios de decisión y, menos aún, procesos de cambio donde revertir la situación que sufrimos los trabajadores y trabajadoras.

En definitiva, olvidemos lo de la “libre elección”, dejemos ya de considerar las elecciones democráticas como un marco de decisión y pasemos a considerarlas como lo que son: una herramienta para sostener al capitalismo.
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#urnasVacías
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Los partidarios del parlamentarismo no aspiraban ni aspiran a superar las instituciones del Estado, sino a mejorar el control mismo del aparato estatal en defensa de sus intereses económicos y sociales. Por lo que, por este hecho, se le podría considerar como una institución de consolidación y perfeccionamiento del aparato estatal; y no como una institución de mejora sustancial de las clases trabajadoras, ya que defiende las causas por las cuales la clase trabajadora es oprimida, en sus muy diversas formas, pero sobre todo, garantizando el desarrollo económico capitalista que es fundamental, también, para el desarrollo del aparato estatal (sobre todo con un aumento de la producción de guerra, en la industria química, en la fabricación de maquinaria pesada: terrestre, naval, aeronáutica y actualmente aeroespacial, informática, robótica, biológica y farmacéutica, etc.). El parlamentarismo constituye una forma de delegación que podríamos caracterizar como una de las mejores formas de opresión, porque consigue arrebatar al pueblo la voluntad expresa de querer ser dirigido y gobernado. Por lo que el parlamentarismo podríamos definirlo como la institución de la servidumbre voluntaria y del culto a la autoridad. Lo que finalmente ha resultado ser una exclusión sistemática del pueblo en la toma de las decisiones, así como un importante elemento de desestructuración social y política, y un importante elemento de individualización de la clase trabajadora. El desarrollo del parlamentarismo, supuso el triunfo del mandato representativo frente al mandato imperativo. La diferencia fundamental entre los dos consiste en que el mandato imperativo es designado para realizar una serie de cuestiones concretas, siendo su contenido definido anteriormente, al mismo tiempo que puntual y revocable; mientras que el mandato representativo era designado sin precisión o definición alguna y sin ser revocable en cualquier en cualquier momento. Los partidarios del parlamentarismo no aspiraban ni aspiran a superar las instituciones del Estado, sino a mejorar el control mismo del aparato estatal en defensa de sus intereses económicos y sociales. Por lo que, por este hecho, se le podría considerar como una institución de consolidación y perfeccionamiento del aparato estatal; y no como una institución de mejora sustancial de las clases trabajadoras, ya que defiende las causas por las cuales la clase trabajadora es oprimida, en sus muy diversas formas, pero sobre todo, garantizando el desarrollo económico capitalista que es fundamental, también, para el desarrollo del aparato estatal (sobre todo con un aumento de la producción de guerra, en la industria química, en la fabricación de maquinaria pesada: terrestre, naval, aeronáutica y actualmente aeroespacial, informática, robótica, biológica y farmacéutica, etc.). El parlamentarismo constituye una forma de delegación que podríamos caracterizar como una de las mejores formas de opresión, porque consigue arrebatar al pueblo la voluntad expresa de querer ser dirigido y gobernado. Por lo que el parlamentarismo podríamos definirlo como la institución de la servidumbre voluntaria y del culto a la autoridad. Lo que finalmente ha resultado ser una exclusión sistemática del pueblo en la toma de las decisiones, así como un importante elemento de desestructuración social y política, y un importante elemento de individualización de la clase trabajadora. La aparición del sufragio universal, a diferencia de lo que el socialismo burgues defendía, no supuso nada más que la generalización de este proceso de aceptación voluntaria y general de la necesidad de que el pueblo sea gobernado y dirigido por sus gobernantes. Además, entre los partidarios del parlamentarismo no eran escasos los que lo defendían el reformismo burgués, como el único medio posible para la transformación social, denigrando y denostando la misma idea de la revolución, como la única y posible vía hacia la transformación sustancial de la sociedad. A día de hoy, el sistema parlamentario no es sino otra institución más del Estado, a diferencia de lo que piensan los partidarios de la participación electoral, el Estado se encuentra constituído por diferentes poderes que se encuentran en constante tensión (administración del Estado, poder judicial, poder ejecutivo, parlamentos, aparato militar, policial, los servicios secretos, etc). La historia del siglo XX en España es una buena muestra de eso, ya que el golpe de Estado de 1936 prueba justamente la capacidad de acción e independencia del aparato militar frente al parlamento, entre otros muchos ejemplos. La democracia participativa, no supone nada más que una modificación accesoria de la democracia parlamentaria que busca aumentar los cauces de participación ciudadana, sin romper con el sistema estatal-capitalista, por lo que supondría otra forma de afirmación de éste. Además, el propio movimiento obrero reconocía que el Estado era, sin ninguna duda, el primer explotador de las clases trabajadoras, por lo que el sindicalismo revolucionario como expresión de la clase obrera consciente, reconocía que el principal enemigo de la clase trabajadora era el Estado y que la pretensión de alcanzar la integración de las masas trabajadoras en las instituciones burguesas no supondría nada más que pasar a ser parte de la clase explotadora, entre otras cosas, por heredar el conjunto de las relaciones laborales que mantiene el Estado con la clase obrera. La clase trabajadora, durante los mejores momentos de su historia, reconoció que su acción política no debía estar orientada hacia participación en las instituciones del Estado, sino presentando batalla en, aquel aspecto que el propio ordenamiento social le adjudicaba, su condición económica y social, y su acción política fundada en la acción directa revolucionaria como intervención desde fuera de las instituciones del Estado. Por este motivo, los trabajadores y las trabajadoras deben de rechazar cualquier participación política en el Estado, autoorganizándose asambleariamente desde la acción directa y el apoyo mutuo, con el fin de presentar batalla al Estado y al capitalismo y abrir un horizonte revolucionario de transformación social. Alfonso Salvador. SOV de Albacete Publicado en el #5 de Fragua Social, Sindicato del Metal de CNT-AIT, Madrid Publicado por EL MILICIANO en 8:50 Entrada más reciente Entrada antigua Página principal EL MILICIANO EL MILICIANO Salud compañero/a SOV CNT-AIT CHICLANA SOV CNT-AIT CHICLANA SUSCRIBIRSE AL MILICIANO Entradas Comentarios SIGUENOS POR Email BUSCAR EN EL MILICIANO

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